México es uno de los países con mayor actividad sísmica en el mundo al estar sentado sobre cinco placas tectónicas. A pesar de esto, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y el INEGI, cerca del 75% de los hogares en el país no cuentan con un seguro de daños, y la gran mayoría de los inmuebles que sí lo tienen es por un requisito obligatorio al contratar un crédito hipotecario.
A continuación, se detalla la evolución, antecedentes y el alcance de los seguros para terremotos y sismos en México.
- Antecedentes Históricos y Evolución
La historia de la protección financiera contra sismos en México está dividida por aguas de grandes tragedias que transformaron por completo la gestión del riesgo:
La Época Pre-1985: Cobertura Incipiente
Antes de la década de los ochenta, el seguro de terremoto existía solo como una extensión muy costosa y poco común en pólizas industriales o comerciales. No existía una cultura de prevención masiva y las construcciones residenciales prácticamente carecían de este esquema.
El Quiebre de 1985: Creación de Modelos de Riesgo
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 (magnitud 8.1) evidenció que los modelos de cálculo de las aseguradoras eran obsoletos ante sismos de gran magnitud.
- Se modificaron las leyes para exigir a las aseguradoras reservas económicas mucho más robustas y específicas para riesgos catastróficos.
- Nació la necesidad de geolocalizar el riesgo. Se crearon mapas para dividir el país en zonas sísmicas (de la A a la D, siendo la D la de mayor peligro), lo que permitió fijar costos (primas) acordes al suelo donde se construye.
El Nacimiento del FONDEN (1996) y los Bonos Catastróficos
Para la protección del sector público e infraestructura, el gobierno creó en 1996 el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN). México se convirtió en pionero global al emitir en 2006 el primer Bono Catastrófico (Cat Bond), un mecanismo financiero en los mercados internacionales que se activa y paga al gobierno millones de dólares de forma inmediata si ocurre un sismo que supere cierta magnitud y coordenadas específicas.
La Consolidación de 2017 a la Actualidad
Los sismos de septiembre de 2017 (7.1 y 8.2) pusieron a prueba el sistema financiero de seguros moderno. La AMIS reportó el pago de más de 32 mil millones de pesos en indemnizaciones. Este evento consolidó nuevas herramientas tecnológicas: hoy en día las aseguradoras utilizan sofisticados softwares de modelación matemática (como los desarrollados por el ERN en México) para estimar pérdidas máximas probables con precisión asombrosa.
- ¿Qué amparan actualmente los seguros contra sismos?
En el mercado mexicano, la cobertura de Terremoto y/o Erupción Volcánica opera generalmente como una cobertura adicional (endoso) dentro de la póliza de daños u hogar. Esta se divide en tres grandes rubros:
- Estructura Física (Inmueble)
Ampara los daños materiales directos a la construcción.
- Cimientos, muros, pisos, techos y fachadas.
- Instalaciones fijas (tuberías de agua, gas, cableado eléctrico integrado).
- Elementos exteriores declarados (como bardas o portones).
- Contenidos (Menaje de Casa o Activos de Empresa)
Protege lo que está adentro del inmueble si se rompe o destruye debido al movimiento telúrico.
- Muebles, electrodomésticos y equipos electrónicos.
- Ropa, objetos de decoración y vajillas.
- En empresas: maquinaria, inventarios, herramientas y mercancía.
- Consecuenciales y Gastos Extraordinarios
Son coberturas de apoyo que ayudan a que la vida o el negocio no se detengan tras el desastre.
- Remoción de escombros: Cubre el costo de demoler partes peligrosas, limpiar el terreno y acarrear los desechos.
GNP Seguros
- Gastos extraordinarios por inhabitabilidad: Si la casa sufre daños estructurales que impiden vivir en ella, el seguro paga la renta de otra vivienda similar o gastos de hotel y mudanza por un tiempo determinado.
- Pérdida de utilidades / Interrupción de negocio: En pólizas empresariales, cubre el dinero que el negocio deja de percibir mientras está cerrado por reparaciones.
- Las Reglas del Juego: Deducible y Coaseguro
A diferencia de un seguro de auto, el seguro de terremoto en México tiene condiciones muy particulares en su aplicación financiera que todo contratante debe conocer:
- El Deducible Catastrófico: No se calcula sobre el valor del daño, sino sobre la Suma Asegurada Total. Suele oscilar entre el 2% y el 5%. Por ejemplo, si una casa está asegurada en $3,000,000 de pesos, un deducible del 5% significa que los primeros $150,000 pesos de reparación corren por cuenta del dueño; el seguro paga a partir del peso $150,001.
- El Coaseguro: Es el porcentaje del daño total con el que el asegurado coparticipa (suele ser del 10% o 15%). Funciona para asegurar que el contratante mantenga en buen estado su propiedad.
- La Cláusula de 72 horas: Los sismos importantes suelen venir acompañados de réplicas fuertes. Las aseguradoras estipulan que todos los temblores ocurridos dentro de un lapso continuo de 72 horas se consideran como un solo siniestro, por lo que el cliente solo paga un deducible por todo ese periodo de actividad sísmica.
¿Cómo determinan las aseguradoras en México el costo de la prima para el seguro de terremoto según la zona sísmica y el tipo de suelo?
En México, el cálculo de la prima para la cobertura de Terremoto y Erupción Volcánica es uno de los ejercicios de ingeniería financiera y actuarial más complejos del sector centralizado de daños. A diferencia de otros riesgos, las aseguradoras no pueden basarse únicamente en la experiencia histórica de siniestros, ya que los sismos de gran magnitud son eventos de baja frecuencia, pero de severidad catastrófica.
Para fijar la prima pura de riesgo, el sector asegurador mexicano utiliza modelos matemáticos y computacionales de Modelación Estocástica de Riesgo Catastrófico (avalados y regulados por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, CNSF).
El costo se determina cruzando tres grandes variables: la amenaza (zonificación sísmica y suelo), la vulnerabilidad (tipo de construcción) y la exposición (valor de los bienes).
- La Amenaza Regional: Zonificación Sísmica de la CFE
El punto de partida es la ubicación geográfica del inmueble. Las aseguradoras utilizan como base la regionalización sísmica establecida por el Manual de Diseño de Obras Civiles de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el cual divide al territorio mexicano en cuatro grandes zonas según la frecuencia e intensidad de los sismos históricos:
- Zona A: Regiones donde no se han reportado sismos históricos en los últimos siglos, no se esperan aceleraciones mayores a un 10% de la gravedad y el riesgo es mínimo (ej. la península de Yucatán, gran parte de Chihuahua, Coahuila y Nuevo León). Las primas aquí son sumamente bajas.
- Zona B y C: Zonas de peligro intermedio o de transición, donde los sismos son menos frecuentes o el suelo atenúa las ondas (ej. estados del centro-norte, partes de Veracruz, Puebla o Jalisco).
- Zona D: Zonas de alto riesgo sísmico. Aquí se han registrado grandes sismos históricos y las aceleraciones del suelo pueden superar el 25% de la fuerza de la gravedad de forma regular (ej. la costa del Pacífico: Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Colima y partes de la Ciudad de México). Las primas en estas zonas son las más elevadas.
- El Efecto Local: Tipo de Suelo y Microzonificación
La macrozona no es suficiente. Dos inmuebles ubicados en la misma ciudad pueden tener primas drásticamente distintas dependiendo del subsuelo exacto sobre el que estén desplantados. Esto es especialmente crítico en la Ciudad de México, donde se aplica una rigurosa microzonificación sísmica:
- Zona I (Lomas / Terreno Firme): Compuesta por roca o suelos consolidados (principalmente en el sur y poniente de la CDMX, como Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Magdalena Contreras o las partes altas de Tlalpan). Las ondas sísmicas pasan rápido y no se amplifican. Las primas para estructuras aquí son considerablemente más accesibles.
- Zona II (Transición): Zonas donde los depósitos de arcilla son menos profundos (menores a 20 metros), sirviendo de frontera entre la roca y el antiguo lago (ej. partes de Benito Juárez o Miguel Hidalgo). El riesgo y el costo de la prima son moderados.
- Zona III (Lacustre / Terreno Blando): El antiguo lecho del lago, compuesto por depósitos de arcilla altamente comprensible y con gran contenido de agua (ej. Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Gustavo A. Madero, Iztapalpa, Tláhuac, Xochimilco y el centro histórico). Aquí las ondas sísmicas se amplifican exponencialmente y el suelo puede sufrir fenómenos como la licuación. Las primas en esta zona pueden llegar a ser hasta 5 o 10 veces más caras que en la Zona I para el mismo tipo de edificio.
Las aseguradoras modernas utilizan herramientas de georreferenciación (coordenadas GPS exactas) asociadas a códigos postales para identificar el tipo de suelo cuadrante por cuadrante.
- La Vulnerabilidad: Características de la Estructura
El suelo determina cómo se moverá el terreno, pero la estructura determina cómo resistirá ese movimiento. Los ingenieros de riesgos de las aseguradoras evalúan:
- Año de construcción: Es un factor determinante. Los inmuebles construidos después de 1985 y, sobre todo, los posteriores a las reformas del Reglamento de Construcciones de la CDMX de 2017, cuentan con normas de resiliencia estructural mucho más estrictas. Un edificio nuevo suele mitigar el costo de la prima en comparación con uno construido en los años 70.
- Materiales y tipo de estructura: Se evalúa si es de concreto armado, acero, mampostería confinada (ladrillo con castillos) o madera. El acero y el concreto reforzado con diseños dúctiles suelen recibir mejores tasas.
- Número de niveles y periodo de vibración: Existe un fenómeno llamado resonancia. Si el periodo de vibración natural de un edificio coincide con el periodo de oscilación del suelo blando, el daño es catastrófico. Por ejemplo, en la Zona Lacustre de la CDMX, los sismos lejanos de la costa suelen amplificar las ondas de periodos largos, afectando severamente a edificios de mediana altura (entre 5 y 15 pisos). Los modelos de las aseguradoras calculan este cruce de variables para ponderar el riesgo.
- Irregularidades arquitectónicas: Edificios en esquina, con plantas bajas débiles (destinadas a estacionamientos sin muros de carga suficientes), formas en «L» o «T», o construcciones colindantes sin junta sísmica (separación adecuada entre edificios), elevan significativamente la tasa de la prima.
- La Exposición Financiera y PML (Pérdida Máxima Probable)
Finalmente, las aseguradoras calculan la prima basándose en el PML (Probable Maximum Loss). Mediante la simulación de miles de escenarios de sismos posibles en su software de modelación, la compañía estima cuál es la pérdida máxima que sufriría el inmueble en un evento extremo (por ejemplo, el peor sismo en un periodo de retorno de 500 años).
La prima final reflejará el costo de cubrir ese PML, sumando los gastos de administración, la utilidad de la compañía y el costo del reaseguro (el seguro que compran las aseguradoras mexicanas en mercados internacionales como Londres, Suiza o Alemania para poder respaldar financieramente los grandes terremotos).
¿Cómo opera la aplicación del deducible y coaseguro catastrófico en pérdidas parciales por sismo?
La aplicación del deducible y coaseguro en la cobertura catastrófica de Terremoto y/o Erupción Volcánica es una de las mayores fuentes de confusión y reclamaciones ante la CONDUSEF. A diferencia de otros ramos (como el seguro de auto, donde el deducible se aplica sobre el monto del daño), en los seguros de daños y hogar en México estos conceptos operan bajo reglas muy específicas y estrictas, calculándose sobre la suma asegurada o el valor asegurable.
A continuación se detalla paso a paso cómo funcionan operativamente en una pérdida parcial.
- La Regla de Oro: El Deducible se aplica sobre la Suma Asegurada
En pérdidas parciales por sismo, el deducible catastrófico (que suele ser del 2% o 5%) no se resta del valor de las reparaciones, sino del valor total del bien contratado. Esto significa que actúa como una franquicia o un umbral mínimo de entrada: si el costo de la reparación no supera el deducible calculado, la aseguradora no pagará nada.
Además, el deducible se aplica de forma independiente para cada sección de la póliza afectada. Por lo general, una póliza residencial o comercial divide sus sumas aseguradas en dos grandes conceptos independientes:
- Edificio: Estructura, muros, cimientos, pisos.
- Contenidos: Muebles, equipo electrónico, mercancía, inventarios.
Si el sismo causa daños tanto a la estructura como a los muebles, se calculará un deducible para el edificio y otro para los contenidos de manera separada.
- El Coaseguro: Participación proporcional en la pérdida
El coaseguro (normalmente del 10% o 15%) es el porcentaje del daño que el asegurado acepta pagar de su propio bolsillo. A diferencia del deducible, este sí se calcula sobre el monto de la pérdida o daño evaluado, una vez que se ha restado o superado el deducible.
El coaseguro tiene como objetivo que el asegurado se convierta en «co-orientador» del riesgo, incentivándolo a dar mantenimiento a la propiedad y a no declarar estimaciones infladas de los daños.
- Ejemplo Práctico de Operación (Caso de Pérdida Parcial)
Para entender claramente cómo se arrastran estos números en un siniestro real, analicemos el caso de una casa o local comercial con daños parciales tras un temblor:
Datos de la Póliza Contratada:
- Suma Asegurada de Edificio: $4,000,000 MXN
- Deducible de Terremoto: 5% (sobre suma asegurada)
- Coaseguro de Terremoto: 10% (sobre el monto del daño)
Escenario del Siniestro:
El sismo provocó grietas en muros de carga y desprendimiento de acabados. El ajustador de la aseguradora y el peritaje de ingeniería determinan que el costo total de la reparación (pérdida parcial) es de $600,000 MXN.
El Cálculo Financiero:
- Cálculo del Deducible Fijo:
$4,000,000 MXN (Suma Asegurada) x 5% = $200,000 MXN
Base para el Coaseguro (Daño menos Deducible):
$600,000 MXN (Daño total) – $200,000 MXN (Deducible) = $400,000 MXN
- Cálculo del Coaseguro:
$400,000 MXN x 10% = $40,000 MXN
- Determinación de la Indemnización Neta:
$400,000 MXN – $40,000 MXN (Coaseguro) = $360,000 MXN
- ¿Cuánto paga la aseguradora?: $360,000 MXN.
- ¿Cuánto le cuesta al asegurado?: $240,000 MXN en total ($200,000 de deducible + $40,000 de coaseguro).
Nota crítica sobre daños menores: Si en este mismo ejemplo el costo de reparar las grietas hubiera sido de $180,000 MXN, la aseguradora emitiría una Carta de Improcedencia debido a que el monto del daño no superó el deducible mínimo de entrada ($200,000 MXN). El propietario tendría que absorber el 100% de la reparación.
- Factores Especiales a Considerar en Pérdidas Parciales
La Cláusula de Proporcionalidad (Bajo Seguro)
Si al momento del siniestro parcial el ajustador descubre que el inmueble vale en realidad $8,000,000 M.N., pero el dueño solo lo aseguró por $4,000,000 MXN (para pagar menos prima), se aplica una penalización por “bajo seguro”. La aseguradora pagará los daños parciales de forma proporcional (en este caso, solo el 50% del daño estimado), y sobre esa cantidad penalizada se aplicarán además el deducible y el coaseguro catastrófico.
Cimientos y Terrenos
De acuerdo con las condiciones generales estándar del mercado mexicano, los cimientos y estructuras subterráneas quedan amparados bajo la suma asegurada de edificio, siempre y cuando su valor haya sido incluido en el avalúo inicial para fijar la suma asegurada. Si hay un daño parcial en la cimentación, entra en el mismo cálculo del ejemplo anterior.
Remoción de Escombros
Los gastos para retirar muros caídos o plafones destruidos suelen operar con un deducible independiente o quedar exentos del deducible de terremoto si están sublimitados en una cobertura accesoria específica (Gastos Consecuenciales). Conviene revisar las condiciones particulares de cada aseguradora, ya que algunas unifican el gasto de remoción al daño directo del edificio.
¿SE HAN MODIFICADOS LOS CONTRATOS DE SEGUROS DE TERREMOTOS O SISMOS DEL SINIESTRO DE 2017 A LA FECHA?
Sí, los contratos de seguros y los procesos de suscripción para la cobertura de Terremoto y/o Erupción Volcánica en México han experimentado cambios significativos desde el siniestro de septiembre de 2017.
Aunque el mecanismo legal básico del contrato (regulado por la Ley sobre el Contrato de Seguro) se mantiene firme en cuanto a la validez del acto jurídico, la forma en que las aseguradoras operan, redactan sus Condiciones Generales y evalúan el riesgo ha evolucionado para corregir los vacíos operativos que brotaron durante las reclamaciones de 2017.
- Actualización Tecnológica y Regulatoria de los Modelos (CNSF)
El cambio más profundo viene desde la raíz técnica dictada por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF). Los modelos estocásticos con los que se calcula la Pérdida Máxima Probable (PML) y la prima de riesgo se actualizaron obligatoriamente.
- A través de diversas circulares modificatorias de la Circular Única de Seguros y Fianzas (CUSF), la autoridad implementó el uso de nuevas versiones de software de modelación (como el sistema ERN).
- Estos nuevos modelos incorporaron la experiencia y las aceleraciones reales registradas por los acelerógrafos en 2017, lo que provocó una reclasificación de los códigos postales y microzonas en la Ciudad de México y estados como Puebla, Morelos y Oaxaca. Como consecuencia, contratos en zonas específicas sufrieron incrementos notables en sus primas de riesgo a partir de 2018.
- Ajustes en las Condiciones Generales y Redacción de Contratos
A nivel contractual, las áreas jurídicas de las compañías modificaron y registraron ante la CNSF nuevas redacciones en sus cláusulas para evitar lagunas interpretativas:
En 2017, miles de personas descubrieron con frustración que sus inmuebles estaban asegurados por el «valor catastral» o el valor comercial de escrituración de hace 15 años, en lugar del valor real de reconstrucción. Al haber una pérdida parcial, las aseguradoras aplicaron la regla proporcional, pagando solo una fracción del daño.
El cambio: Las condiciones actuales son mucho más explícitas e imponen leyendas de advertencia para que el contratante actualice la suma asegurada al costo real de materiales y mano de obra vigentes.
- Delimitación de los Gastos Consecuenciales e Inhabitabilidad
Las redacciones anteriores solían ser ambiguas respecto a cuándo se empezaba a pagar la cobertura de Gastos Extraordinarios (renta de otra vivienda o remoción de escombros). Tras el conflicto de edificios que tardaron meses en dictaminarse como habitables o no, las pólizas actuales detallan con precisión:
- Que se requiere un dictamen oficial de autoridad competente (como un Director Responsable de Obra – DRO o Protección Civil) para activar formalmente los gastos de inhabitabilidad.
- Se limitó explícitamente el número de meses o el tope máximo de indemnización mensual para evitar coberturas abiertas de hospedaje.
- La Coexistencia de Seguros en Condominios
Uno de los mayores dolores de cabeza jurídicos en 2017 ocurrió en los edificios de departamentos, donde algunos condóminos tenían seguro individual (por su crédito hipotecario) y otros no, o el edificio contaba con una póliza de áreas comunes.
- Las aseguradoras han modificado sus cláusulas de Coexistencia de Seguros o «Seguro Doble» para delimitar con exactitud cómo concurren las pólizas y cómo se distribuye proporcionalmente el pago entre la aseguradora de la hipoteca y la aseguradora del condominio global, evitando el doble deducible o el desamparo de las áreas comunes (pasillos, elevadores, cimientos).
- Endurecimiento de las Reglas de Suscripción (Inspección)
El contrato de seguro no solo cambió en sus letras, sino en los requisitos indispensables para que la aseguradora acepte firmarlo (suscripción del riesgo):
- Pólizas para edificios antiguos: Antes de 2017, era relativamente fácil asegurar un edificio comercial o residencial de los años 70 u 80 sin mayor trámite. Hoy en día, para inmuebles construidos antes de 1985 o situados en la Zona III (Lacustre) de la CDMX, las aseguradoras exigen obligatoriamente un Dictamen Estructural vigente firmado por un DRO o una inspección física rigurosa por parte de sus ingenieros de campo antes de emitir la póliza.
- Exclusión de Daños Preexistentes: Se endurecieron las cláusulas relativas a los daños preexistentes. Las aseguradoras incorporaron de forma muy clara que no se cubrirán colapsos o agravaciones de riesgo derivados de grietas o fallas estructurales causadas por los sismos de 2017 que no hayan sido reparadas y certificadas debidamente antes del inicio de la vigencia del contrato.
Dato Clave del Mercado: Cabe destacar que, de forma generalizada, las exclusiones tradicionales de los contratos (como los daños causados por reacciones nucleares, asentamientos paulatinos del suelo, o la pérdida de beneficios no contratada explícitamente) se mantienen bajo los mismos criterios, pero con una redacción tipográfica mucho más visible debido a las exigencias de transparencia de la CONDUSEF.
¿ESTÁ PREPARADO EL SECTOR ASEGURADOR MEXICANO PARA EL SIGUIENTE SISMO O TERREMOTO QUE SE PRESENTE EN MÉXICO?
Desde una perspectiva puramente técnica, financiera y regulatoria, el sector asegurador mexicano se encuentra entre los más sólidos, preparados y blindados del mundo para enfrentar un sismo de gran magnitud.
Sin embargo, cuando analizamos la preparación desde el punto de vista de la cobertura social y la capacidad operativa en el terreno, el panorama revela importantes retos pendientes.
A continuación, analizamos las dos caras de la moneda para entender qué tan listo está el sector ante el próximo gran terremoto.
- La Fortaleza Financiera: ¿Por qué NO va a quebrar el sector?
Si ocurriera un sismo de magnitud similar o superior a los de 1985 o 2017, las aseguradoras mexicanas tienen la liquidez y el respaldo necesarios para responder. Esto se debe a tres pilares fundamentales que actúan como «amortiguadores»:
- Solvencia II y Regulación de la CNSF: México fue uno de los primeros países de América Latina en adoptar el exigente modelo de Solvencia II. La Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) obliga a las compañías a mantener reservas técnicas de riesgo catastrófico sumamente robustas. Estas reservas están blindadas e invertidas en instrumentos de alta seguridad y disponibilidad, destinados exclusivamente a pagar siniestros masivos.
- La Red Global del Reaseguro: Las aseguradoras mexicanas no asumen todo el riesgo solas. Cerca del 70% al 80% del riesgo catastrófico por terremoto en México se transfiere al mercado internacional de reaseguro (compañías gigantescas en Alemania, Suiza, Londres y Estados Unidos como Munich Re, Swiss Re, etc.). Esto significa que, ante un gran siniestro, el dinero para reconstruir el país provendrá de capitales distribuidos globalmente, evitando que la economía mexicana colapse por falta de liquidez local.
- Acreditación de Modelos de Riesgo: Como se mencionó anteriormente, el uso obligatorio de modelos matemáticos estocásticos avanzados permite a las aseguradoras conocer con precisión científica cuál es su Pérdida Máxima Probable (PML). Ninguna aseguradora seria en México emite pólizas a ciegas; saben exactamente cuánto es lo máximo que podrían llegar a perder y compran protección internacional para cubrir ese escenario.
- Los Retos Operativos y de Servicio (La Experiencia del Cliente)
Donde el sector suele verse rebasado no es en las finanzas, sino en la logística de atención. La experiencia de 2017 dejó lecciones operativas que el sector sigue intentando resolver:
- Saturación del Ajuste: Un sismo masivo genera decenas de miles de reclamos simultáneos. En México no hay suficientes ajustadores de daños altamente calificados (y peritos estructuralistas / DROs) para revisar todos los inmuebles de inmediato. Esto puede provocar retrasos considerables en las visitas de inspección iniciales y en la dictaminación de pérdidas parciales o totales.
- Procesos de Conciliación en Condominios: Pese a las reformas contractuales, coordinar el pago de un edificio departamental donde conviven pólizas individuales unidas a créditos hipotecarios de distintos bancos sigue siendo un desafío legal y operativo que puede congelar la indemnización durante meses mientras se llega a un acuerdo de reconstrucción global.
- El Gran Talón de Aquiles: La Falta de Penetración (Baja Cultura)
La mayor debilidad de México ante el próximo sismo no está dentro de las oficinas de las aseguradoras, sino en la calle. El sector está preparado para pagar los contratos firmados, pero la gran mayoría del país no tiene un contrato.
- De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), menos del 10% de las viviendas en el país cuentan con un seguro voluntario de daños.
- El restante (cerca de otro 15% a 20%) cuenta con un seguro ligado obligatoriamente a un crédito hipotecario vigente (Infonavit, Fovissste o banco). El problema con estos seguros es que muchas veces la suma asegurada solo cubre el saldo insoluto de la deuda con el banco, dejando al propietario sin su casa y sin capital suficiente para reconstruir desde cero.
- El 70% o 75% de las familias mexicanas enfrentarán el próximo sismo en el desamparo financiero total, dependiendo de los limitados apoyos gubernamentales o de su propio ahorro.
Resumen: El sistema financiero de seguros en México está plenamente preparado para resistir el impacto económico del próximo gran terremoto sin poner en riesgo la estabilidad del país. Sin embargo, debido a la baja cultura del seguro, la devastación económica a nivel familiar seguirá siendo enorme, y la capacidad logística de respuesta en las semanas posteriores al evento se pondrá, inevitablemente, bajo una presión extrema.
FUENTE: https://gemini.google.com/app/13d683fec1cc9964?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all