1. No haber comparado la póliza entre otras aseguradoras antes de la contratación.
  2. No haber consultado el Buró de Entidades Financieras para conocer el desempeño operativo de la aseguradora y la calificación otorgada por la CONDUSEF.
  3. Haber celebrado el contrato de seguro, sin haber leído previamente sus condiciones generales.
  4. Desconocer el alcance de cada una de las exclusiones pactadas en la póliza.
  5. Ignorar los plazos legales y contractuales para el pago de la prima, la notificación del siniestro y la prescripción de las acciones.
  6. No haber cotejado los datos de la carátula de la póliza en el seguro de automóvil contra la factura del vehículo, para asegurar la precisión de la información.
  7. Desconocer la red de médicos, hospitales de convenio, así como los deducibles, coaseguros, tabuladores médicos y, los periodos de espera en el seguro de gastos médicos mayores.
  8. Carecer de un protocolo claro para la notificación formal del siniestro a la aseguradora.
  9. Desconocer los requisitos y la documentación que requerirá la aseguradora, en caso de ocurrencia de un siniestro.
  10. Incurrir en el desconocimiento de la Ley sobre el Contrato de Seguro y el Reglamento de Agentes de Seguros y de Fianzas, cuando la contratación se realiza mediante la intermediación de un agente.
  11. Desconocer el procedimiento formal de reclamo del siniestro, sus etapas y los mecanismos de actuación ante retrasos injustificados en la respuesta de la aseguradora.
  12. Desconocer el alcance de conceptos jurídicos fundamentales como nulidad, rescisión, cesación de efectos, prescripción, subrogación, agravación del riesgo y extinción de obligaciones previstos en las condiciones generales.
  13. Ignorar las consecuencias jurídicas de incurrir en declaraciones falsas u omisiones inexactas al momento de la contratación, durante la vigencia de la póliza o al declarar el siniestro, así como la no declaración de padecimientos preexistentes en los seguros de vida o gastos médicos.
  14. Desconocer la posibilidad de incrementos en el costo de la prima derivados de factores como la edad del asegurado, la siniestralidad acumulada o variaciones fiscales.
  15. No contar con la asesoría de un abogado especialista en derecho de seguros desde el diseño de la cobertura y durante la vigencia de la póliza, así como en la atención del siniestro o el eventual litigio ante los tribunales competentes.