Es aquella en la que la cedente paga una prima, garantizándose pagos futuros que fondean pérdidas futuras.
La cobertura, cubre no solamente la posibilidad de que los siniestros ocurran antes de la fecha esperada, sino también el riesgo de que los siniestros sean más grandes del nivel esperado. En otras palabras, el riesgo del monto del siniestro tiene mayor significado que el factor tiempo. Estos contratos pueden ser de dos tipos:
– Finite Quota Shares.- Consisten en una cobertura que se extiende al negocio del año de suscripción en curso y de años futuros.
Son las más antiguas coberturas finite. En los años con gastos de adquisición muy elevados, muchos aseguradores de daños y responsabilidad civil deben aceptar distorsiones considerables en sus balances y en sus cuentas de pérdidas y beneficios que resultan de una disminución propia del capital de riesgo.
Un ejemplo de aplicación de los FQS son los contratos orientados a la liquidez, que prevén la cesión de una parte de las primas no devengadas del asegurador directo al asegurador finite risk. En contrapartida la cedente obtiene una comisión con la que puede corregir la reducción temporal del capital propio. Así, de hecho el reasegurador concede anticipo sobre beneficios esperados del asegurador en años futuros.
– Spread Loss Treaties: Muchos aseguradores directos se encuentran con el problema de si bien pueden estimar con bastante seguridad la totalidad de los siniestros que acaecerán en un periodo futuro, no pueden predecir como se distribuirán sobre los años individuales, este riesgo es llamado riesgo de timing que es de importancia particular. Esto dio surgimiento a los SLT, cuyo principal objetivo consiste en nivelar la fluctuación de los resultados mediante una compensación en el tiempo.
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