El ajustador es la persona, nombrada por la empresa aseguradora, que al presentarse el siniestro, atiende y auxilia al asegurado a fin de determinar o cuantificar los daños originados por el siniestro, analizando los hechos con toda imparcialidad.
La palabra Ajustador, aunque deriva del término anglosajón “Adjuster”, conserva sus raíces primitivas de origen latino “ad”: “a, o para” y “justus”: derecho, lo que significa acordar una cifra o cantidad, a la que tiene derecho el asegurado o beneficiario conforme a la realidad de sus pérdidas y a las condiciones del contrato de Seguro.
En un principio los Ajustadores, fueron personas cuyo ejercicio profesional les permitía un conocimiento práctico de los siniestros, de su probable origen y de las pérdidas causadas, así como el valor de los bienes dañados e inclusive el valor de todos los bienes dañados o indemnes.
Con el paso del tiempo aparecieron nuevas coberturas frente a peligros no conocidos y daños a bienes, atribuibles en potencia a varios o múltiples peligros, causante de muy diversos daños. Se volvió imprescindible para el Ajustador averiguar más técnicamente el origen de los daños.
El ajustador se vio obligado a conocer en forma cada vez más técnica el origen de los riesgos, los daños causados por los mismos, el valor de la reparación o reposición de los bienes, tasas de depreciación y su valor actual y, desde luego, adentrarse cada vez más en la aplicación correcta de las Condiciones de la Póliza.
Antes de comenzar los trabajos específicos para determinar la pérdida a cargo de la compañía aseguradora, lo primero que debe hacer el ajustador, es cerciorarse de que los datos que constan en la póliza coincidan con las características de los bienes asegurados, por su descripción, ubicación, etc. También cerciorarse del denominado “interés asegurable” del beneficiario de la póliza, y asimismo, de que el siniestro ocurrió encontrándose la póliza en vigor.
Los ajustes son trabajos eventuales por los cuales se devengan honorarios, previamente fijados de común acuerdo entre la empresa y el ajustador, sin que se tome en consideración el monto del seguro o el de la indemnización que se pague.
Si se trata del seguro de automóviles el ajustador intervendrán en la valoración de los daños en los primeros momentos, determinando los daños que hayan producido lesiones o muerte, emitiendo el informe, estableciendo técnicamente cuál fue la forma en que se produjo el accidente y emitiendo las ordenes correspondientes de admisión de taller a fin de proceder a reparar el vehículo siniestrado.
Si se trata del seguro de incendio, determinará mediante un informe detallado a la compañía aseguradora, con base en la documentación proporcionada por el asegurado así como por las investigaciones que realice, el monto de los daños ocasionados, señalando los renglones asegurados y afectados y manifestando su punto de vista en atención a la procedencia o improcedencia de la reclamación.
En el seguro marítimo se presenta el Comisario de Averías que es un especialista que por regla general es una entidad independiente que ofrece sus servicios a esta rama del seguro. Este tipo de perito puede representar tanto al Asegurador como al Asegurado, aunque no en el mismo caso. Dijimos “puede” pero en evitación de conflicto de intereses, debe limitar su aceptación de casos a una u otra de las partes, ya que tarde o temprano encontrará problemas que pondrán a dura prueba su integridad intelectual si no moral; aparte de que daría margen a dudas y/o críticas. Aunque la función de este perito es la de certificar hechos y daños con relación a carga y/o embarcaciones, el tema tiene muchas ramificaciones para poder incluirlas en este escrito, aparte de que es un Ajustador de Pérdidas de Seguros, propiamente dicho. Este especialista no necesita licencia para operar. Sus honorarios son pagados por la entidad que solicita sus servicios.
Así encontramos a dos tipos de ajustadores:
- a) los ajustadores independientes, y
- b) los ajustadores empleados de compañías aseguradoras.