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La Tabla de Mortalidad es un registro estadístico de los fallecimientos que ocurren cada año, dentro de un grupo inicial de personas de edad determinada.

El seguro de vida, considerado como un negocio, se basa fundamentalmente en el principio de que el número de muertes que pueden ocurrir en un grupo suficientemente numeroso de personas, no es totalmente arbitrario, sino que depende de leyes probabilísticas cuyo grado de uniformidad y exactitud permite establecer bases de cálculo que respalden dentro de un margen de seguridad adecuado las operaciones de las instituciones de seguros.

Indagaciones sobre la mortalidad, por medio de datos obtenidos de los registros eclesiásticos de los nacimientos y defunciones habían sido llevadas a cabo antes de Halley por John Graunt (1620-1674), el fundador de la Aritmética Política (la futura Estadística) y por otros, entre los cuales merecen citarse a William Petty, Seibuitz y tres holandeses. Los trabajos de estos matemáticos no lo habían llevado, sin embargo, más allá del estadio de las tentativas teóricas. El mérito de haber compilado las primeras Tablas Científicas de supervivencia sobre la base de materiales estadísticos concretos, pertenecen al gran astrónomo inglés Edmundo Halley (1653-1742), cuyo nombre quedará por lo tanto ligado perennemente también a la historia de la técnica del seguro y de la Demografía. El material estadístico empleado por Halley para su trabajo había sido ofrecido a la Royal Society, la célebre Academia de Londres, por el párroco de Breslavia, Gaspar Neumann, quien lo había sacado de los registros de los muertos de su ciudad durante los años 1687-1691. Mediante sus Tablas, Halley calculó la probabilidad de la vida y aplicando a los índices obtenidos las fórmulas del cálculo del interés llegó a establecer por vía matemática rigurosa, el valor actual de la rentas vitalicias; los principios de la matemática actuarial habían sido así definitivamente fijados. Si bien no fueron aprovechados enseguida con fines aseguradores, tuvieron como efecto el nacimiento de la Demografía científica y atrajeron el interés de los sabios hacia la búsqueda de carácter demográfico-estadístico en todo el mundo científico internacional de entonces.

Una tabla de mortalidad refleja la probabilidad que tiene una persona de determinada edad de morir en el transcurso del año; constituye de esta manera la base de cálculo de primas y reservas en el seguro de vida y representa un registro de la mortalidad observada.

Esta probabilidad se determina en base a análisis estadísticos de la mortalidad observada en un grupo de personas, durante un intervalo de tiempo, dando como resultado «tasas de mortalidad» que se refieren generalmente a intervalos anuales de una población en particular.

Su utilización supone que la experiencia que sirvió de base para su realización se repetirá en el futuro, sin embargo, debido al aumento progresivo en la duración promedio de la vida en el ser humano, la mortalidad tiende a disminuir en el tiempo, fundamentalmente gracias a las nuevas condiciones de vida y demás adelantos médicos y tecnológicos.

A pesar de que las tablas de mortalidad se basan en un gran volumen de información, y que las tasas representativas son relativamente estables, es necesario revisarlas periódicamente debido a los cambios mencionados en el párrafo anterior.

Con esto se evita que las tasas representadas sean subestimadas en el cálculo de primas, lo que traería como consecuencia insuficiencia en el costo del seguro o bien inequidad al cobrar primas excesivas.

El análisis de la mortalidad ocurrida es complejo, puesto que involucra diversas variables, tales como sexo, edad, ocupación y nivel de vida entre otros.

La tabla de Mortalidad expresa las probabilidades de Mortandad, una por cada edad, indicando el porcentaje de personas vivas al principio del año y las que posiblemente morirán al final de mismo.

 

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