El sector asegurador en México enfrenta un llamado de atención insoslayable. De acuerdo con datos recientes de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el costo por siniestralidad asociada a incendios en el ramo de daños registró un incremento acumulado del 157%. Este salto no solo representa una presión financiera inédita para las compañías aseguradoras y reaseguradoras, sino que altera de manera directa la ecuación de riesgo, las tarifas y las condiciones de contratación para el sector empresarial y los hogares.

Detrás de este indicador no hay un factor único, sino la convergencia de una crisis climática acentuada, cambios socioeconómicos y vacíos estructurales en la prevención de riesgos dentro de la infraestructura industrial y habitacional.

  1. Mapeo de las causas: ¿Por qué se disparó la siniestralidad?

El aumento del 157% en las pérdidas pagadas e incurridas por incendio responde a tres vectores principales que interactúan entre sí:

  1. Exposición climática y sequía prolongada

México ha atravesado periodos hidrológicos críticos, con niveles récord de sequía y temperaturas extremas en regiones clave. Este contexto no solo incrementa la frecuencia e intensidad de los incendios forestales, sino que genera una interfaz urbano-forestal de altísimo riesgo. Las instalaciones industriales, almacenes y desarrollos habitacionales ubicados en las periferias de zonas urbanas enfrentan una exposición considerablemente mayor a la propagación de fuego exterior.

  1. Densificación industrial y obsolescencia de infraestructura

El auge del nearshoring y la expansión de corredores logísticos han llevado a una mayor concentración de activos industriales. Sin embargo, en muchos casos, el crecimiento de la capacidad productiva o de almacenamiento no ha ido acompañado de la actualización correspondiente en sus sistemas de protección contra incendio (PCI):

  • Cargas de fuego sobrepasadas: Naves industriales diseñadas para almacenamiento estándar hoy albergan materiales altamente inflamables (plásticos, baterías de litio, químicos) sin adecuar los sistemas de rociadores o la redistribución de redes de agua.
  • Mantenimiento deficiente: La falta de protocolos rigurosos en la inspección de redes eléctricas y de gas continúa siendo el detonante principal de conatos de incendio en instalaciones comerciales y residenciales.
  1. Inflación de costos de reposición y disrupción en cadenas de suministro

El incremento en el monto acumulado de los siniestros no solo refleja un mayor número de eventos, sino un costo de liquidación significativamente más elevado. La inflación acumulada en materiales de construcción, maquinaria especializada y componentes electrónicos hace que la reconstrucción o reparación de un activo dañado requiera un capital sustancialmente mayor que hace apenas tres años. Un siniestro de la misma magnitud física hoy cuesta el doble o el triple en términos nominales.

  1. El impacto en las condiciones de aseguramiento: Un nuevo paradigma de suscripción

El mercado de daños ha dejado de operar bajo criterios de suscripción estándar. Ante el deterioro del resultado técnico, las aseguradoras y los mercados de reaseguro internacional han iniciado un ajuste firme en sus políticas para el mercado mexicano:

Variable de Póliza Tendencia Actual del Mercado Impacto para el Asegurado
Primas y Tarifas Incrementos generalizados en el ramo de incendio (del 15% al 40% según el giro). Mayor asignación presupuestal obligatoria para la transferencia del riesgo.
Deducibles y Coaseguros Elevación de mínimos obligatorios y esquemas de coaseguro técnico participativo. El asegurado asume una mayor proporción de la primera pérdida en caso de siniestro.
Garantías de Seguridad Exigencia estricta de cumplimiento de normas (NFPA, FM Global, NOMs). Condicionamiento de la cobertura a la implementación efectiva de recomendaciones.
Límites de Indemnización Revisión rigurosa de Sumas Aseguradas y aplicación estricta de cláusulas de proporción dudosas (Bajo Seguro). Obligatoriedad de avalúos actualizados para evitar penalizaciones al momento de ajustar.
  1. Claves para la negociación y prevención de riesgos

Frente a un entorno de mercado duro, tanto agentes de seguros como administradores de riesgos (risk managers) en empresas deben cambiar el enfoque: la póliza ya no puede gestionarse únicamente al momento de la renovación, sino mediante una estrategia continua de administración del riesgo.

Para el Sector Empresarial e Industrial

  1. Auditorías de Riesgo y Mantenimiento Preventivo: Implementar inspecciones térmicas periódicas en tableros eléctricos y certificar que los sistemas de detección y supresión de incendios operen bajo la norma NFPA correspondiente. Las aseguradoras premian la certidumbre técnica con mejores condiciones de retención.
  2. Actualización de Avalúos: Para evitar la regla proporcional por bajo seguro (coaseguro por insuficiencia de suma asegurada), es indispensable contar con un avalúo reciente de edificios, maquinaria y existencias a valor de reposición.
  3. Planes de Continuidad de Negocio (BCP): Garantizar que las coberturas de Pérdidas Consecuenciales (Interrupción de Negocio) estén correctamente alineadas con los tiempos reales de restablecimiento de la operación y reposición de maquinaria importada.

Para el Sector Residencial y PyMEs

  1. Revisión de Coberturas en Módulo de Incendio: Asegurar que la póliza cubra tanto el contenedor (edificio) como el contenido a valor de reposición y no a valor actual / comercial depreciado.
  2. Medidas Básicas de Mitigación: La instalación de detectores de humo conectados, extintores vigentes y la revisión periódica de instalaciones de gas L.P./natural representan el primer nivel de defensa antes de activar la transferencia del riesgo.

Conclusión: De la transferencia pasiva a la gestión activa

El incremento del 157% en la siniestralidad por incendio no es una anomalía estadística coyuntural; es el reflejo de un entorno donde el riesgo ha cambiado de escala. Para las aseguradoras, implica afinar la micro-tarificación y endurecer la ingeniería de campo. Para los asegurados y sus asesores, exige abandonar la compra de pólizas por mero trámite o precio y migrar hacia una cultura de prevención activa.

En la era del riesgo complejo, la mejor póliza no es la más económica, sino aquella que está respaldada por una instalación bien protegida, una suma asegurada correcta y una gestión integral del riesgo antes de que se produzca la primera chispa.

FUENTE: https://gemini.google.com/app/b8a71eae3db810e7?utm_source=app_launcher&utm_medium=owned&utm_campaign=base_all