El huracán Otis tuvo un impacto histórico en el sector asegurador mexicano, consolidándose como el tercer siniestro más costoso en la historia del país, superado únicamente por la pandemia de COVID-19 y el huracán Wilma.

A continuación, se detallan las afectaciones principales:

  • Pérdidas Financieras y Reclamaciones: Para finales de 2023, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) estimó pagos por 31,900 millones de pesos basados en casi 30 mil reclamaciones. No obstante, cifras más recientes a abril de 2024 indican que las indemnizaciones pagadas ascendieron a 73 mil millones de pesos por diversos ramos, incluyendo automóviles, viviendas y hoteles.
  • Siniestralidad en Ramos Específicos: El evento redefinió las proyecciones del sector; mientras que el ramo de terremotos se mantuvo en niveles bajos (2.2%), el índice de siniestralidad de los fenómenos hidrometeorológicos se disparó al 247.1% debido a Otis.
  • Impacto en el Sector Automotriz: Se estima que el huracán dañó a más de 20 mil vehículos asegurados. Para apoyar la recuperación, las aseguradoras adoptaron una postura flexible, cubriendo los daños materiales al 100%, incluso para aquellos clientes que solo contaban con una cobertura básica contra robo.
  • Infraestructura Hotelera y Vivienda: Otis afectó gravemente al 80% de la infraestructura hotelera de la región. Hasta finales de 2023, se reportaron daños en 94 hoteles, con pagos promedio que superaron los 57 millones de pesos por póliza en unidades de alta capacidad. En cuanto a vivienda, se contabilizaron aproximadamente 13,827 hogares asegurados con daños.
  • Mitigación por Reaseguro: A pesar de la magnitud de la catástrofe, el impacto financiero directo para las compañías aseguradoras mexicanas fue mitigado por sus estructuras de reaseguro, ya que habían cedido el 91% del riesgo en la rama hidrometeorológica.

El paso de Otis no solo generó pérdidas económicas masivas, estimadas en 15 mil millones de dólares en infraestructura total, sino que evidenció la vulnerabilidad de las construcciones livianas frente a vientos de categoría 5, a pesar de estar diseñadas para resistir sismos.

¿Por qué falló la comunicación de riesgo durante el huracán?

La falla en la comunicación de riesgo durante el huracán Otis se debió a una combinación de factores tecnológicos, operativos y sociales que impidieron que las alertas tempranas resultaran efectivas para la población de Acapulco.

Los motivos principales identificados en las fuentes son los siguientes:

  1. Colapso de la Infraestructura Crítica.

El sistema de comunicación falló físicamente debido a la magnitud del evento.

  • Destrucción material: El impacto del huracán destruyó postes, cables y torres de telecomunicaciones.
  • Interrupción total de servicios: Se produjo un corte generalizado del suministro eléctrico y el colapso total de las redes de telefonía e internet, dejando a la ciudad incomunicada en el momento crítico.
  • Bloqueo de vías: Los deslaves e inundaciones cortaron las principales vías terrestres, lo que dificultó aún más el flujo de información física y la respuesta inmediata.
  1. Intensificación Súbita del Fenómeno.

La naturaleza del huracán Otis dificultó la comunicación oportuna de su peligrosidad.

  • Rápida evolución: Otis pasó de ser una tormenta tropical a un huracán de categoría 5 en menos de 24 horas.
  • Imprevisibilidad: Esta intensificación extrema en tan poco tiempo rebasó los supuestos históricos de pérdida y los periodos de retorno previstos por los sistemas de monitoreo.
  1. Deficiencias Operativas e Institucionales.

A pesar de que existía información meteorológica, las estrategias para transmitirla fallaron.

  • Estrategias insuficientes: Las autoridades federales proporcionaron datos a los gobiernos locales, pero estas estrategias no fueron lo suficientemente efectivas para alertar a la población local de manera que se tomaran medidas preventivas reales.
  • Falta de información oficial oportuna: Hubo una ausencia de avisos oficiales claros en los momentos clave y una escasa coordinación interinstitucional.
  • Incumplimiento de fases: Se señala que no se cumplieron adecuadamente las cinco fases de la comunicación de riesgos: preparación, inicio, control, recuperación y evaluación.
  1. Factores Sociales y de Percepción.

La efectividad de una alerta depende de cómo la recibe y entiende la población.

  • Falta de preparación local: Tanto las autoridades como los ciudadanos mostraron una preparación inadecuada para enfrentar una emergencia de tal magnitud.
  • Percepción de baja probabilidad: Históricamente, los impactos directos de huracanes en Acapulco han sido raros, lo que pudo haber generado una falsa sensación de seguridad entre los residentes.
  • Carencia de cultura de riesgo: La población no contaba con una educación continua en gestión de riesgos que les permitiera reconocer alertas tempranas o preparar mochilas de emergencia de manera sistemática.

En resumen, el sistema de comunicación se reveló frágil y dependiente de tecnologías tradicionales que dejaron de funcionar ante el desastre, sumado a una estrategia de difusión que no logró movilizar a la población antes de que el impacto fuera inevitable

¿Cómo se comparan los daños de Otis con Wilma y COVID-19?

El huracán Otis se ha consolidado como el tercer siniestro más costoso en la historia del sector asegurador en México, siendo superado únicamente por la pandemia de COVID-19 y el huracán Wilma.

A continuación, se detalla la comparación financiera y de impacto entre estos tres eventos:

  1. Clasificación por Costo de Daños Asegurados

De acuerdo con las cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), el orden de magnitud de las indemnizaciones es el siguiente:

  • Pandemia de COVID-19 (2020): Es el evento más costoso para la industria aseguradora en el país, con un costo acumulado de 3,473 millones de dólares.
  • Huracán Wilma (2005): Se sitúa en el segundo lugar, con daños asegurados que alcanzaron los 2,714 millones de dólares.
  • Huracán Otis (2023): Ocupa el tercer puesto. Aunque las cifras han ido ajustándose, reportes preliminares indicaron una diferencia de 1,728 millones de dólares menos que el COVID-19 y 969 millones menos que Wilma. Para abril de 2024, se informó que las aseguradoras habían pagado ya 73,000 millones de pesos en indemnizaciones.
  1. Características del Impacto y Naturaleza de los Daños.

Aunque Otis es el segundo huracán más costoso (detrás de Wilma), su naturaleza fue distinta en términos de afectación:

  • COVID-19: Representó una crisis sanitaria prolongada que afectó principalmente los ramos de Gastos Médicos Mayores y Vida. Generó una carga financiera diaria promedio de 354 millones de pesos para la industria en su punto álgido.
  • Huracán Wilma: Es recordado por su velocidad de intensificación (de depresión tropical a categoría 5 en menos de 24 horas) y por causar devastación masiva en la Península de Yucatán y Cozumel, donde la recuperación tomó meses debido a la magnitud de los daños en infraestructura turística.
  • Huracán Otis: Al igual que Wilma, tuvo una intensificación súbita en menos de 24 horas. Su impacto se concentró en Acapulco y Coyuca de Benítez, afectando gravemente al 80% de la infraestructura hotelera. A diferencia de otros desastres, Otis reveló una vulnerabilidad crítica en construcciones livianas que, aunque resistían sismos, colapsaron ante vientos de más de 300 km/h.
  1. Mitigación Financiera.

Para el sector asegurador, el impacto de Otis fue mitigado significativamente a través de estructuras de reaseguro. Mientras que en gastos médicos la mitigación por reaseguro es baja (3.9%), en el caso de riesgos hidrometeorológicos como Otis, las aseguradoras mexicanas habían cedido el 91% del riesgo, lo que protegió su estabilidad financiera frente a un siniestro de esta magnitud.

En resumen, Otis es un hito histórico que redefinió las proyecciones de siniestralidad hidrometeorológica en México, estableciendo un índice de siniestralidad del 247.1% para ese ramo en 2023, comparado con el 2.2% observado en el ramo de terremotos ese mismo año.

 

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